La psicología social, por su parte, despliega su poder explicativo en asuntos cotidianos: obediencia, conformidad, prejuicio. Feldman revisita experimentos que escuecen por su implicación moral—la facilidad con que las estructuras sociales moldean actos—y lo hace con cuidado analítico. No busca escandalizar, sino encender una reflexión: ¿qué parte de nuestros actos es elección y cuánto es eco del entorno?